Cuando regresas de un viaje y vuelves a la rutina, no tardas o yo no tardo, en empezar a pensar en un próximo destino. De hecho, antes de regresar o incluso antes de irme de viaje a algún sitio, ya sé donde será el siguiente. Por supuesto puede haber cambio de planes, y los ha habido, pero es que al final no se trata de donde vas, sino de la emoción y la ilusión que un destino produce mientras estas preparando el viaje y como no mientras disfrutas del mismo.
Sin mas filosofía barata, os cuento que este verano me voy a Bolivia.
No conozco ningún país de Sur America, ninguno, y creo que ya toca. Hay otros países que me gustaría conocer de la zona pero que por cuestiones climáticas prefiero dejarlos para cuando pueda hacer vacaciones en nuestro invierno! Los dejo para cuando me toque la lotería…ese pellizquillo que me permita viajar y viajar…….OK, YA DESPIERTO!!!
Bolivia es un país en el que hay mucho por ver y por hacer. Es una joyita a la que no llegan tantos turistas como a otros paies de la zona; alguno que cruza desde Perú para ver el Lago Titicaca desde el lado Boliviano, y alguno que visita el Salar de Uyuni que se encuentra al sur del país en la frontera con Chile.
Estoy todavía definiendo la ruta y sobre todo, intentando definir las fechas.
Os iré contando como van los preparativos a medida que vaya decidiendo cositas.
El viaje lo haremos con bus, tren y algún vuelo interno. La idea es llevar una ruta, pero que esta sea flexible. No quiero tener que irme de un lugar si me gusta pq he reservado alojamiento 100 km mas para allá. Una de las ventajas de viajar por tu cuenta, es esta; total libertad de seguir o de detenerse.
Hasta luego!
En este blog encontraréis información sobre algún que otro viajecito, pajas mentales y demás cosas que se me pasen por la cabeza, y no se me olviden antes de sentarme delante del ordenador a contároslas. Nos vemos por aquí!
sábado, 13 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
Final del viaje...India
Hola a tod@s!
Os he visto a la mayoría desde que volví de viaje así que ya sabéis que excepto India, lo disfruté todo muchísimo.
Para que no se me olvide dejaré escritas algunas peripecias de India.
La llegada en avión fue horrible y como no con retraso. El motivo del retraso era la niebla en Delhi que había tenido el aeropuerto cerrado. Pensé que era mentira, que seguramente el avión estaba estropeado etc, pero cuando llegue a Delhi, me di cuenta que lo de la niebla iba en serio.
En Delhi me esperaba el coche que me llevaría los próximos tres días a Jaipur, Agra y de vuelta a Dehli donde el día 11 de enero regresaría a BCN.
El trayecto en coche son casi 300km, es decir 3 horas bajo estándares occidentales….exacto, occidentales. India es un caos pero y lo que podrían haber sido 3 horas de coche se convirtieron en casi 7 llegando al hotel a la 1:45 de la madrugada. El de seguridad/recepción (y dos mas que no se que hacían) estaban a esas horas ya durmiendo en la recepción del hotel, dos en los sofás, y el guarda en una silla.
La niebla era tan cerrada que no se veía absolutamente nada y cuando digo nada, es nada! Pero la niebla no era lo mas peligroso, la falta de luces de los coches/camiones/buses etc, era lo que hacia que la situación fuera peligrosa. Opté por estar alerta e ir hablando con el conductor durante el trayecto para evitar que se durmiera (cuando lo vi en el aeropuerto, estaba estirado en la parte de atrás de coche durmiendo) y para alertarle sobre aquello que me parecía un posible vehiculo en la carretera.
Lo cierto es que pase algo de miedo. Estando en España o en cualquier otro país civilizado, me hubiera parado, buscado una habitación de hotel y proseguido al día siguiente. Sin embargo, los hoteles que había en la carretera me inspiraban más bien poca o ninguna confianza. Algunos tenían luces de neon lo que les daba una imagen de puticlub, otros estaban en medio de la nada vacíos, sin ni un solo huésped. Me trague en miedo y decidí relajarme así que me estiré en el asiento de atrás y deje que el conductor hiciera su trabajo. En tres horas tuve tiempo de darme cuenta que el tío sabia lo que hacia, y que no era la primera vez que conducía en esas condiciones.
A los cinco minutos de estar estirada, me ofreció su manta y me quedé dormida durante media hora tres cuartos. El coche pequeño e incomodo no facilitaba el sueño así que me reincorporé y seguí alerta.
Llegamos sanos y salvos al hotel y con ganas de que pasaran los días para volver a casa.
De Jaipur vi poco por culpa de la niebla. El Amber Fort no lo pude disfrutar como merecía pues la falta de visibilidad me impidió disfrutar de las vistas y de todo el encanto de la edificación. El resto de cosas para ver en Jaipur quedaron también pendientes.
Nos fuimos a Agra pronto pues no queríamos conducir con la misma niebla del día anterior y tal como se había levantado el día, teníamos todos los números de que el viaje fuera igual.
Tardamos más de lo habitual en hacer el trayecto, pero poco a poco la niebla iba levantando. La idea era llegar a Agra, dormir y al día siguiente a las 6am ir a ver el Tah Majal mientras amanecía. El conductor (siento no recordad su nombre) me dijo que teniendo en cuenta la niebla de los dos últimos días, igual no era tan buena idea ver el Taj Mahal a las 6am. Era probable que la niebla volviera a hacer una de las suyas y me quedará con las ganas de verlo. Me pareció coherente lo que dijo; además la idea de levantarme a las 5am no me hacia gracia teniendo en cuenta que la noche anterior, había dormido escasas 5 horas.
Así pues, llamamos al guía y nos dirigimos hacia el Tah Majal. No quisiera decir que me decepcionó, pero el Tah Majal era algo que quería ver desde la famosa foto de Lady Di. La idea de parar en India era principalmente para ver el Tah Majal, es un país por el que nunca había sentido ninguna atracción, pero hacia el Tah sí.
Éramos tropecientos viendo el lugar y no, no me pareció tan brutal, tan espectacular. Es bonito, pero no me llamó para nada la atención, no me impacto y no me cautivó. Mientras estuve paseando por los jardines recordé otros lugares que había visitado, y que si me habían cautivado como los templos de Angkor en Camboya.
Hay lugares a los que quieres ir desde siempre, lugares a los que quieres llegar para poder admirar y que luego, una vez allí te defraudan.
Es cierto que ni la llegada a India, ni la estancia habían ido bien por lo que imagino que de alguna manera esto repercutió en mi estado de ánimo y por ende en mi apreciación de lo que estaba viendo.
La comida en la India fue horrible, no os imagináis cuanto añoraba la carne o las pizzas que me había comido en Nepal. Quise ir a un TGI Fridays en Delhi, pero estaba cerrado (o el conductor ebrio que me llevó no supo encontrarlo) por lo que acabé cenando la ultimo noche en un Pizza Hut cercano al hotel. No tienen pizza de masa fina!!! La cena pésima, pero la amabilidad de los camareros y saber que eran mis ultimas horas en India, me permitieron abstraerme y disfrutar mientras revivía las experiencias en Nepal.
Os he visto a la mayoría desde que volví de viaje así que ya sabéis que excepto India, lo disfruté todo muchísimo.
Para que no se me olvide dejaré escritas algunas peripecias de India.
La llegada en avión fue horrible y como no con retraso. El motivo del retraso era la niebla en Delhi que había tenido el aeropuerto cerrado. Pensé que era mentira, que seguramente el avión estaba estropeado etc, pero cuando llegue a Delhi, me di cuenta que lo de la niebla iba en serio.
En Delhi me esperaba el coche que me llevaría los próximos tres días a Jaipur, Agra y de vuelta a Dehli donde el día 11 de enero regresaría a BCN.
El trayecto en coche son casi 300km, es decir 3 horas bajo estándares occidentales….exacto, occidentales. India es un caos pero y lo que podrían haber sido 3 horas de coche se convirtieron en casi 7 llegando al hotel a la 1:45 de la madrugada. El de seguridad/recepción (y dos mas que no se que hacían) estaban a esas horas ya durmiendo en la recepción del hotel, dos en los sofás, y el guarda en una silla.
La niebla era tan cerrada que no se veía absolutamente nada y cuando digo nada, es nada! Pero la niebla no era lo mas peligroso, la falta de luces de los coches/camiones/buses etc, era lo que hacia que la situación fuera peligrosa. Opté por estar alerta e ir hablando con el conductor durante el trayecto para evitar que se durmiera (cuando lo vi en el aeropuerto, estaba estirado en la parte de atrás de coche durmiendo) y para alertarle sobre aquello que me parecía un posible vehiculo en la carretera.
Lo cierto es que pase algo de miedo. Estando en España o en cualquier otro país civilizado, me hubiera parado, buscado una habitación de hotel y proseguido al día siguiente. Sin embargo, los hoteles que había en la carretera me inspiraban más bien poca o ninguna confianza. Algunos tenían luces de neon lo que les daba una imagen de puticlub, otros estaban en medio de la nada vacíos, sin ni un solo huésped. Me trague en miedo y decidí relajarme así que me estiré en el asiento de atrás y deje que el conductor hiciera su trabajo. En tres horas tuve tiempo de darme cuenta que el tío sabia lo que hacia, y que no era la primera vez que conducía en esas condiciones.
A los cinco minutos de estar estirada, me ofreció su manta y me quedé dormida durante media hora tres cuartos. El coche pequeño e incomodo no facilitaba el sueño así que me reincorporé y seguí alerta.
Llegamos sanos y salvos al hotel y con ganas de que pasaran los días para volver a casa.
De Jaipur vi poco por culpa de la niebla. El Amber Fort no lo pude disfrutar como merecía pues la falta de visibilidad me impidió disfrutar de las vistas y de todo el encanto de la edificación. El resto de cosas para ver en Jaipur quedaron también pendientes.
Nos fuimos a Agra pronto pues no queríamos conducir con la misma niebla del día anterior y tal como se había levantado el día, teníamos todos los números de que el viaje fuera igual.
Tardamos más de lo habitual en hacer el trayecto, pero poco a poco la niebla iba levantando. La idea era llegar a Agra, dormir y al día siguiente a las 6am ir a ver el Tah Majal mientras amanecía. El conductor (siento no recordad su nombre) me dijo que teniendo en cuenta la niebla de los dos últimos días, igual no era tan buena idea ver el Taj Mahal a las 6am. Era probable que la niebla volviera a hacer una de las suyas y me quedará con las ganas de verlo. Me pareció coherente lo que dijo; además la idea de levantarme a las 5am no me hacia gracia teniendo en cuenta que la noche anterior, había dormido escasas 5 horas.
Así pues, llamamos al guía y nos dirigimos hacia el Tah Majal. No quisiera decir que me decepcionó, pero el Tah Majal era algo que quería ver desde la famosa foto de Lady Di. La idea de parar en India era principalmente para ver el Tah Majal, es un país por el que nunca había sentido ninguna atracción, pero hacia el Tah sí.
Éramos tropecientos viendo el lugar y no, no me pareció tan brutal, tan espectacular. Es bonito, pero no me llamó para nada la atención, no me impacto y no me cautivó. Mientras estuve paseando por los jardines recordé otros lugares que había visitado, y que si me habían cautivado como los templos de Angkor en Camboya.
Hay lugares a los que quieres ir desde siempre, lugares a los que quieres llegar para poder admirar y que luego, una vez allí te defraudan.
Es cierto que ni la llegada a India, ni la estancia habían ido bien por lo que imagino que de alguna manera esto repercutió en mi estado de ánimo y por ende en mi apreciación de lo que estaba viendo.
La comida en la India fue horrible, no os imagináis cuanto añoraba la carne o las pizzas que me había comido en Nepal. Quise ir a un TGI Fridays en Delhi, pero estaba cerrado (o el conductor ebrio que me llevó no supo encontrarlo) por lo que acabé cenando la ultimo noche en un Pizza Hut cercano al hotel. No tienen pizza de masa fina!!! La cena pésima, pero la amabilidad de los camareros y saber que eran mis ultimas horas en India, me permitieron abstraerme y disfrutar mientras revivía las experiencias en Nepal.
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